Estas navidades estuve de crucero por los Emiratos Árabes para celebrar nuestro 25 aniversario de matrimonio. Lo pasamos estupendamente descubriendo culturas muy distintas a las nuestras y sorprendiéndonos de los atrevimientos que permite el dinero del petróleo.
Fueron unos días de total desconexión. Tranquilidad total. Ni tele, ni periódicos, ni móviles,…
Solo disfrutar del crucero y de mi pareja.
Al volver a casa mi primera llamada – antes de mails ni otras cosas – fue a un compañero que me había dejado un mensaje en el móvil.
“¿Que tal Hilario? Te encantan los deportes de riesgo ¿Verdad?”
¿…… Cómo?
“¿No te has enterado del Costa Concordia?.. ¿y del asunto Iraquí, que están a punto de liarla en el estrecho de Omán? ¿Te vas y cruzas el estrecho dos veces en 5 días en el peor momento de la crisis?
Me quedé helado y entendí todas las llamadas familiares que recibí en los días siguientes. Todas nuestras relaciones súper preocupadas y nosotros disfrutando de lo lindo..
¿Hubiese cambiado algo si nos hubiésemos enterado de todo esto antes de salir o en ruta?
Posiblemente nos hubiese aguado algo el viaje pues hubiesen surgido las preocupaciones, las dudas y los miedos. ¿Volveré a embarcar alguna vez..? Ya lo veremos. Pero esto me hizo pensar en cómo nos afectan las informaciones que recibimos.
¿Quieres conocer una de las peores creencias de nuestra sociedad?
Se trata de pensar que es importante “estar informado de la actualidad”, y en consecuencia mirar todos los telediarios televisivos, y devorar todas las noticias que nos ofrecen las “supuestas” fuentes fidedignas.
Recientemente se confirmaba que los telediarios son los programas más vistos en la televisión.
¿Porque las personas tienen tanto interés en saber lo que pasa en su entorno, ciudad o en el resto del mundo?
Al comentar yo esta idea, a menudo me responden que “Es importante estar informado para saber lo que ocurre en nuestra sociedad y saber cómo nos puede afectar la economía, a quien votaremos en el futuro, la ropa que tendremos que ponernos mañana”. Entiendo que todo esto es relevante y que debemos implicarnos e informarnos de los aspectos que nos afectan directamente e influir en nuestra calidad de vida. ¿Implica eso conocer todos los tristes detalles de un accidente, y sobre todo si ha ocurrido a miles de kilómetros? ¿Conviene que repase la noticia cada vez que me siento a la mesa para que no se me olvide?
Existe un adagio (para algunos es incluso una ley natural) ATRAES LO QUE PIENSAS.
Claro que los expertos no culparán un grupo de personas negativas y preocupadas por un posible naufragio del accidente del Costa Concordia…
El problema es donde esta nuestra mente y en que se enfoca. Más del 95% de las noticias son “negativas” (puedes acabar creyendo que no ocurre nada positivo en el mundo) y al contrario de Internet o los periódicos, en la televisión, no puedes saltártelas aunque quieras. Además el impacto de una noticia en las TV con imágenes, movimiento, sonidos, comentarios es mucho mayor que cualquier foto con texto.
Muchas personas tienen la costumbre de mirar los noticiarios antes de acostarse y dejan un triste regalo a su subconsciente que tiene toda la noche para repasarlo con profundidad. Otros se levantan inspirando el olor a noticiario para volver a re-afirmar lo que “aprendieron” antes de acostarse.
Es como si se fumaran un cigarrillo recién levantados en lugar de abrir la ventana y respirar el aire matinal.
¿Porque las personas desean tanto saber lo que les ocurre a los demás? ¿No tienen bastante con lo que les ocurre a ellas? ¿No hay nada que pueda apoyar más constructivamente sus sueños u objetivos que un telediario? ¿Es esto motivante o desmotivante?
Te propongo que cambies de hábito para cambiar de creencia. Levántate y acuéstate, agradeciendo lo bueno (por pequeño que sea) que tienes en tu vida. Céntrate en las emociones positivas y visualízate consiguiendo tus sueños. No dejes que te los arrebaten los noticiarios.
Yo no dejaré que Costa Concordia me impida disfrutar de otro crucero, y en agradecimiento os comparto este precioso vídeo de Santam Kaur. Ojala pueda compensar los pensamientos tóxicos que nos inundan permanentemente desde los noticiarios.
