¿Estamos En La España De ‘Viva La Pepa’?

Hoy es San José, el día del padre y festivo en varias comunidades. No en todas, para complicarnos un poco la vida y tener que estar manejando distintos calendarios para saber si la persona que voy a contactar está trabajando o descansando.

En una noticia del telediario veo que hay un grupo de personas que están solicitando los mismos derechos post maternidad para los hombres que para las mujeres. No que puedan compartir los días actuales entre uno u otro, sino que quieren los días existentes para la mujer y los mismos días para el hombre… para que no se vea discriminado.

Estaba yo reflexionando sobre la diferencia entre el mundo empresarial, de los que estamos trabajando, buscando oportunidades, no tenemos bajas ni depresiones, respecto al otro mundo, el que me parece de cuento de Grimm, el de los leyezuellos de laboratorio y de las prebendas de los políticos. Cuando inicié la lectura de un articulo de Carlos Sanchez.

No sé si los datos que esgrime son confirmados, pero a mi me valen para entender lo que ocurre. ¿Sabías que en la redacción de ‘La Pepa’ no había ningún industrial, empresario, artesano, o profesional? Fue redactada por 97 eclesiásticos, ocho títulos vinculados a la Corona, 37 militares, 16 catedráticos, 60 abogados, 55 funcionarios públicos, 15 grandes propietarios, nueve marinos, cinco comerciantes, cuatro escritores y dos médicos.

Lo mismo que ocurre actualmente donde las leyes son propugnadas, defendidas por personas cuya experiencia en el mundo “real” es nula. Y sino comprobémoslo con nuestro anterior presidente.

Lo mismo que ocurre actualmente donde la formación universitaria está en manos de funcionarios y ese es el ejemplo de trabajador, emprendedor o profesional en el que se miran nuestras futuras generaciones… Ese y el del triunfo fácil en la televisión en algún programa de cotilleo, o TV rápida (por no llamarla TV basura directamente).

El caso es que parece que ya en Cádiz de 1812 lo importante era lo que sabían unos sesudos expertos en leyes y los políticos. Y en ellos reposaba el poder para dictar lo que debía ser “mundo ideal”. Un mundo donde se dictaban los derechos y se olvidaban las responsabilidades.

No parece haber cambiado mucho la situación. Seguimos legislados por una casta que vive en un mundo distinto al de la mayoría y gobernados por una casta política que no tiene nada que ver con el pueblo normal. Lo sorprendente es que si algún empresario, profesional activista decide embarcarse por ideales en el proceso de defender sus iguales desde los bancos políticos, acaba siendo transformado, en breve, en uno más del montón más inquieto por mantener su silla y sus beneficios que por lo que le movía al principio.

La situación actual es resultado de una filosofía de vida donde el estado benefactor nacido para defender los derechos de los débiles, se convierte en una herramienta para mantener una situación ventajosa de algunos estamentos.

Ahora somos un país que se ha cargado la mayor capacidad emprendedora a base de subvenciones, ayudas malentendidas que únicamente han creado una dependencia del estado de toda la sociedad y engordado los bolsillos de los mas cercanos a los gestores.

Un país donde todos nos volvemos para echar culpas a nuestros gobernantes de todo lo que nos ocurre. Al fin y al cabo es mucho más sencillo que sean ellos los culpables a asumir nosotros nuestras responsabilidades.

Creemos que el mundo o el estado nos lo debe todo y que nos merecemos todos los derechos. Hoy somos dignos descendiente de aquella constitución. Somos un país de ‘Viva La Pepa’.

¿Y nos vamos a quedar así?

El problema es que a fuerza de dejar tu responsabilidad en manos de los demás te haces dependiente en lugar de independiente.

Cuando el estado recorta el sueldo de los funcionarios que parecía inamovible, o las pensiones, que son el mayor sistema piramidal que existe, todos lo encajamos y podemos ponernos a llorar o responsabilizarnos.

Llorar, quejarse, patalear solo puede llevarnos a que los que mandan decidan “hacer la vista gorda”, “rajarse” en sus decisiones y dejar las cosas como están. La verdad que no actuar no parece la mejor opción para salir del agujero.

La otra opción consiste en tomar nuestras responsabilidades. Darnos cuenta que no podemos tener todos los huevos en una misma cesta. Eso siempre es mala idea, sobre todo cuando nuestro España es el país del mundo donde más veces el Estado ha presentado suspensión de pagos. La Hacienda Pública ha sufrido bancarrota nada más y nada menos que 10 veces. Y todavía algunos compramos bonos del estado porque nos parecen seguros.

Sabes, existen dos tipos de personas en la sociedad.

El primer tipo privilegia mantener las cosas. Prefieren quedarse como estan por si acaso pueden ir a peor. Aunque estan muy insatisfechos, no hacen nada para cambiar su calidad de vida. Solo saben quejarse, lamentarse, buscar excusas y culpar otros de sus males. Son actores en una película que ellos no han escrito.

El segundo tipo son personas que aceptan toda la responsabilidad de sus actos (incluso de no hacer nada) y cuando están insatisfechos por sus consecuencias, deciden no quejarse y quedarse, sino actuar saliendo de su zona cómoda, toman riesgos para crear una nueva situación. Ellos escriben su propio guión y deciden dirigir su película.

Las personas que salen adelante y triunfan sea cual sea la situación tienen claro que la vida es cuestión de elecciones, decisiones.

Si no te gusta tu trabajo, aprende a apreciarlo, cámbialo o cambia de trabajo. Si no disfrutas con tu pareja, aprende a disfrutar, cámbiala o cambia de pareja. Si te sientes mal con tu cuerpo, acéptalo o trabájalo, aquí no tienes la opción de cambiarlo por mucho que algunos cirujanos se empeñen.

Todo es cuestión de Elecciones no de Constituciones.

Queremos que las Constituciones nos protejan y nos den seguridad, cuando la única seguridad que podemos encontrar es saber que podemos hacer nuestras Elecciones siendo totalmente responsables.

Hoy tenía previsto tener un recuerdo para mi Padre y resulta que ‘La Pepa’ (que no los Pepes) ha usurpado su puesto de honor. Es curioso lo rápido que abdico de mi responsabilidad y se la dejo de nuevo a ‘La Pepa’.

Si he decidido escribir otra cosa es, que quizás, tengo menos facilidad y palabras para transmitir sentimiento o emociones, y he preferido escribir algo menos profundo y más pragmático. Pero no puedo pasar el día sin transmitir mi gratitud a mis padres con un pequeño vídeo que me dejó sin palabras. Gracias al director Constatin Pilavios

 

 

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