En estos últimos días me encuentro preparando un curso sobre creatividad. Cuando se lo comento a conocidos se quedan mirándome y algunos se atreven a comentarme “¿Creatividad, tú? Si eres ingeniero y lo más cercano que has estado del arte han sido las clases de dibujo técnico.”
Es interesante como solemos asociar Creatividad con Arte, parece que es potestad de los artistas y que solo surge en situaciones especiales. Cuando hablamos de creatividad nos imaginamos un estudio de pintura, un lugar donde reflexionar, o una mesa de escritorio.
Para mí, la creatividad es todo esto, también tomar las múltiples decisiones que tomamos a lo largo del día, por no hablar de los diversos problemas que resolvemos en nuestra vida profesional o personal y de la capacidad de aportar soluciones en nuestras empresas.Recuerdo cuando trabajaba en Telettra España, todos los fines de mes llegaba una persona y dejaba sobre mi mesa, y la de otros muchos responsables, un listado informático de varios miles de folios cuya funcionalidad nunca entendí. Tras varias averiguaciones, comprobé que era un listado que se venía realizando desde tiempo inmemorable, y que existía una estructura de personas con un trabajo muy mecánico y aburrido, alimentar con gran cantidad de datos un ordenador que generaba un listado que nadie sabe para qué. Cuando preguntaba a los destinatarios si alguien usaba el listado, no encontré nadie que lo mirase, trabajar con las nuevas herramientas informáticas y conseguir los datos directamente en pantalla era más rápido y eficaz que acudir al famoso listado.
¿Te suena este tipo de ineficiencia en tu organización o empresa?
¿Porque las personas siguen unas pautas que “aparentemente” no le aportan nada ni a ellos ni a la empresa? y ¿Que tiene esto que ver con la creatividad?
Imagina por un momento que tu cerebro es como un programa informático y que tu cuerpo es el ordenador. Como seres humanos, todos tenemos una estructura parecida. Dos brazos, dos piernas, dos orejas, etc. Lo que marca la diferencia es como procesa la información nuestro cerebro.
Muchas personas han sido cargadas con el programa “Trabajo”, y viene con las ordenes “Hay que trabajar duro para tener éxito”, “Cumple con los métodos que indiquen tus jefes”, o “Haz bien tu trabajo sin preguntar.”
Estos programas crean en el cerebro de estas personas unas verdaderas super conexiones neuronales por donde circula la información que condicionan todas sus actitudes y acciones.
Estoy seguro que conoces varias personas que trabajan duro, que no cuestionan la autoridad, que hacen bien su trabajo y sin embargo no consiguen éxito.
Hay personas que trabajan 60 horas/semana y ganan 30.000 €/año en cambio otros ganan 600.000 €/año con solo 30 horas/semana. Si exceptuamos los políticos que ganan simplemente por estar ahí (Ya sabeis ” Señor, Señor,no te pido que me des, pero ponme donde haya”), los demás debemos hacer algo para conseguir una remuneración. Si estudiamos las personas con éxito podemos descubrir algunas pistas.
¿Quizás en la vida no sea tan necesario trabajar duro sino trabajar creativamente?
¿Y si no se tratase tanto del trabajo que aportas sino del valor que entregas?
Cuando cambias la palabra TRABAJO por VALOR es cuando las cosas cambian sustancialmente.
Quizás en el pasado pudiéramos sobrevivir trabajando muchas horas porque hora=trabajo. Solo nos pedían mano de obra, nuestro trabajo y obediencia.
Hoy ya no es así. Lo que nos piden nuestros clientes, nuestros jefes e incluso nuestra familia es valor=resultados. Ahora nos piden nuestra creatividad y liderazgo.
El reto actual es actualizar el cerebro de millones de personas, y sustituirles el programa “Trabajo” por el programa “Valor”. Y no es un trabajo facil para nadie. Hay que comenzar deshaciendo las molestas super conexiones neuronales existentes para sustituirlas por otras mucho más constructivas.
¿Y tu, cómo va tu cambio de programa?
Para ayudarte te dejo con algunas claves que pueden ayudarte.
