Puede que estés agotando tus energías en batallas baldías. Usa tu creatividad para rebotar y conseguir tus objetivos.
Hace unos días estaba de vacaciones en la playa. Como la mente no puede descansar, estaba pensando en el seminario On-Line sobre creatividad que tenía que impartir a mi retorno.
A final de junio, la mayoría de las personas en la playa son mayores que aprovechan los últimos días antes de las vacaciones de los niños y la avalancha de veraneantes. Estaba fijándome como con la edad nos cuesta mucho más andar y movernos en tierra firme y en cambio como se nota que están mucho más cómodos dentro del agua. Supongo que la reducción de peso debido al soporte del agua ayuda a sobrellevar artrosis y otras dolencias de los huesos.
El caso que estaba fijándome en ellos y observé que entrar en el mar era relativamente fácil aún cuando aparentemente las olas les golpeaban ligeramente. Pero curiosamente la salida, cuando tienen las olas a favor, les resultaba mucho más difícil e incluso requerían algún apoyo de conocidos o amigos. Y entonces recordé como las corriente de retorno o de resaca de las olas tienen una fuerza sorprendente, de la que no te das cuenta habitualmente.
¿Cuántos nadadores inexperimentados se han visto alejados por ellas de la orilla y se han ahogado, tras una larga lucha contra ellas?
¿Y que tenía esto que ver con mi próxima ponencia..?
En un ejemplo de asociación mental, me surgió la imagen de las personas luchando contra sus paradigmas. Muchas veces no eres consciente de ellos, te dejas llevar y cuando te das cuenta puedes estar en cualquier parte y seguramente te costará volver a la playa.
Si entonces comienzas a luchar contra la corriente, nadando contra ella, no estando suficientemente preparado, rápidamente te agotarás y puedes fallecer en el intento.
La manera de escapar de estas corrientes es nadar en paralelo a la costa, sin enfrentar la corriente, hasta alguna zona donde la corriente sea menor o inexistente (en general las zonas de resaca son “bastante” pequeñas). Con una fracción de la energía necesaria para nadar contra la corriente puedes nadar fuera de la corriente y ponerte a salvo.
La resistencia y lucha contra lo que te bloquea o no te gusta es a menudo lo peor que puedes hacer. Puede desgastarte infructuosamente. La opción, puede ser mantenerte tranquilo, observar y diagnosticar lo que está ocurriendo, y buscar opciones alternativas. Muchas veces lo mejor es hacerse a un lado y dejar pasar lo que enfrentas. Esto es lo que hacen artes marciales como el Judo o el Aikido.
En lugar de gastar tu energía en oponerte, puedes centrarte en “alinearte” con lo que viene y con mucho menos esfuerzo conseguirás algunos resultados sorprendentes. Es cierto que alguna vez no te queda más que resistir… Pero es una cuestión de elegir tus batallas y pensar en lo que estas intentando conseguir. Si la cosa se pone muy complicada, quizás cediendo y yendo a favor de la corriente puedes conseguir otra cosa también útil y sobretodo mucho más rentable.
¿De qué te serviría morir en el intento de luchar por tu idea contra una fuerte corriente?
Probablemente compruebes que lo que te resistes persiste. Muchos problemas han crecido por resistencia. Basta con que te opongas a algo para que en seguida aparezcan partidarios de lo contrario deseando presentar batalla. ¿No es esto lo que ocurre en las religiones, educando los niños, o en cualquier debate?
He pasado muchos años de mi vida resistiéndome a lo que no me gustaba. Mi atrevimiento “juvenil” e idealismo acérrimo me han hecho muchas veces creer que para cambiar las cosas hay que luchar y demostrar a los demás “lo equivocados que están”. No recuerdo ni una vez, donde usando ese planteamiento, no haya acabado con las energías consumidas y frustrado por no haber conseguido ni un pasito de progreso hacia donde quería. Generalmente ha sido lo contrario.
Practicando Aikido, estudiando coaching y programación neuro-linguistica, acabé asumiendo que no tiene sentido enfrentar los grandes obstáculos. Pero no sé por qué extraña razón no aplicaba esto a las pequeñas cosas, y seguía agotándome en pequeñas escaramuzas, que por su cantidad también acaban con cualquier energía. Solo desde algunos años estoy trabajando dejar de enfrentarme (o fluir como diría positivamente) a las pequeñas fuerzas que diariamente se oponen a mi avance.
Cuando te resistes a algo, lo haces inmediatamente más grande. Tu energía lo amplifica. Ya puede tratarse de los gobiernos, las personas tóxicas, el tráfico, los vecinos, las tareas desagradables, y miles de problemas diarios. Haz todo lo posible para apartarte de ellos e ignóralos.
Es curioso que cuando lo que se suele plantear para potenciar la creatividad es “luchar contra los paradigmas”, ¿Y si estuviéramos reforzándolos con nuestra lucha? ¿Cómo podrías aprovechar su fuerza para conseguir cambiar tus puntos de vista? ¿Podría ser llevarlos al extremo?
¿Qué ocurriría si toda la energía que usas para nadar contra corriente, la usarás en buscar una opción alternativa que use la fuerza a la que te enfrentas?
A veces puede ser fácil, otras muy complicado. Pero en la mayoría de los casos saldrás beneficiado y con una sensación de éxito mucho mayor.
Recuerda la última vez que te enfrentaste infructuosamente. Aquellas horas de debate, malentendido y esa sensación de frustración e insatisfacción cuando fuiste arrastrado por la corriente o simplemente te saliste del agua sin haber conseguido nada.
Y ahora imagínate la satisfacción que sientes cuando en lugar de enfrentarte, te dejas llevar por la corriente, pasas por donde te lleva y hábilmente aprovechas su energía para conseguir llegar a otro sitio donde nunca antes habías estado. Y fíjate que este trozo de playa es mucho más bonito que el anterior…
¿Qué piensas de esto? Estaré encantado de conocer tu opinión. Deja tus comentarios aquí.

Hola Hilario;
Interesante y sabia reflexión más si cabe en estas épocas de grandes turbulencias, contra las cuales parece que no cabe otra alternativa que dejarte llevar o simplemete esperar a que pase la tempestad.
Estas ideas que expones las comparto y he experimentado muchas veces a lo largo de mi vida, y he acabado entendiendo que no se puede luchar solo contra un sistema que parece ser creado para lucro de cuatro, pero el tiempo pone cada uno en su sitio porqué la gente se está cansando de un sistema caduco y egoista que no representa nada más que a ellos mismo, a cada cerdo le llega su san martín, y este tiene los días contados, por el contrario no queda otra que dejarse llevar a ver si las olas y las corrientes te llevan a una orilla más bonita.
Saludos.