¿Todavía no lo ves?

¿Has mirado alguna vez uno de esos libros sobre el “Ojo Mágico”?

La primera vez que me topé con ellos fue un verano en un seminario de PNL en Guadarrama con Gustavo Bertoloto. Fue frustrante ver como varios compañeros veían cosas y yo no conseguía ver nada más que un “montón” de manchas y formas sin sentido.
Como soy bastante cabezón (como dice mi madre), no me rendí entonces. Decidí adquirir algunos ejemplares en Amazón para explorar en casa fuera de la mirada de los compañeros y digerir mis vergüenzas en secreto.

Allí estaba yo en el porche de casa con mis dos ejemplares, mirando y mirando a ver cuando conseguía que aparecieran las dichosas imágenes ocultas. Entonces apareció otra imagen inesperada… ¡Mi mujer!.

“¿Qué haces Hilario? Llevas varios días bajándote aquí y ya no sé nada de ti. Ya veo que te has comprado algunos libros raros… dios sabe para qué..”
Ante tal situación no me quedó más remedio que explicarle el proyecto en el que estaba enfrascado y porqué llevaba tantos días “desaparecido”, y lo importante que se había convertido para mí conseguir atisbar lo que veían mis compañeros.
Como ya podéis imaginaros su respuesta inmediata fue coger uno de los libros y ponerse a mirarlo. “¿Y qué dices que hay que hacer con esto? Si todo son láminas sin sentido. ¿Y para esto te habrás gastado una pasta gansa..? Cuando hay libros de verdad mucho más interesantes y económicos.”
Le expliqué que en esas láminas coloridas aparentemente informes, existían una imágenes en 3 dimensiones y que el reto era descubrirlas. Entonces mira tranquilamente el libro y me dice “¿Te refieres a ese barco pirata que se ve aquí..?”

Tierra trágame.. ¿Cómo es posible?¿Que he hecho yo al Universo para un castigo tal?
Claro que encontré rápidamente un argumento científico para esta triste situación. “La capacidad para ver los objetos ocultos viene relacionada con algún gen femenino”. Esta teoría venía apoyada por el hecho de que un 80% de mis compañeros de curso de PNL eran femeninas y fueron las que veían las imágenes en aquel verano de Guadarrama. Bueno también había algún compañero varón. Pero con razonar que yo debía ser mucho más varonil que él ya tuve la excepción que confirmaba mi regla.

Al final me desesperé y dejé el asunto en barbecho durante unos días.
Una noche volví a coger el libro y curiosamente ese día me había dejado las gafas en el despacho. Como a partir de ciertas edades la vista no es ya lo que era, apenas podía leer los textos y comentarios, pero que sorpresa cuando miré la primera lámina y comencé a ver unas formas. Me relajé un poco más y ahí fueron dibujándose las pirámides de Egipto, unos piratas en un galeón, y mariposas sobre flores . Esa noche me dormí plácidamente… Todo tenía otro sentido. ¡Ya lo había conseguido!

Al día siguiente me levanté con mucha energía, me cogí los libros y me fui para mi despacho. A lo largo de la mañana, en una pausita entre llamada y llamada, decidí volver a experimentar la satisfacción de descubrir lo oculto.
Me enfrento a la primera lámina…. y …. ¡no aparecen las pirámides! Abro la segunda.. ¡Se fueron los piratas!.. y de las mariposas no conseguía ver nada. ¡Dios que me estaba pasando… !

Cuando me tranquilicé mi mente “ingenieril” comenzó a analizar lo que podía estar ocurriendo. ¿La iluminación?¿La silla donde estaba sentado? Al final di con mi primera clave: LAS GAFAS.
Todo fue quitármelas y el mundo se volvió turbio a la par que las láminas volvieron a recuperar su efecto tridimensional.

¿Os podéis creer que fuese tan fácil? Esas gafas que me permiten leer y ver claramente la pantalla de mi ordenador son las que me impedían ver lo demás.
Con algo más de entrenamiento y ya con nuevas fuerzas y más motivación, ya he conseguido descubrir el efecto tridimensional incluso con gafas.

Ahora, muchas veces, voy a quitarme las gafas y me doy cuenta que no las llevo. Intento periódicamente moverme en ese borroso mundo donde algunas cosas aparecen distintas, y donde otros mecanismos compensan la deficiencia en el enfoque consiguiendo resultados sorprendentes.

¿Y tú, que tipo de gafas llevas y como te afectan?

Si no te atreves a ponerte las pilas, quitándote las gafas, te puedo dejar con este maravilloso vídeo que me hizo descubrir mi compañero Fran Castmay, y que se mueve dentro de nuestro mundo habitual, y no por ello menos hermoso.

This entry was posted in Articulo, compromiso, confusión, Creatividad, Crisis, Español, hábitos, Intuición, Motivación, Uncategorized and tagged , , , , , . Bookmark the permalink.

2 Responses to ¿Todavía no lo ves?

  1. Marta says:

    Hilario, nosé si está capacidad de enfocar-desenfocar tiene que ver con algún gen XX, pero que a veces vemos más y otras de ninguna de las maneras va implicita en nuestra propia condición humana., sea XX o XY. Me he reido mucho leyendo tu blog, y me digo que ojalá con solo ponernos o quitarnos las gafas pudieramos discernir tantas y tantas visiones que se nos plantean a diario. Continua escribiendo. Un saludo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>